«Domingo J.Casas, para los amigos Domin, no es solo uno de los mejores fotógrafos del mundo en lo que a música se refiere, cuya cámara ha retratado genialmente a la práctica totalidad del pop y el rock estatal e internacional. Es un personaje que ama la música con pasión y que vive el rock con ese espíritu transgresor y desenfadado con el que hay que vivirlo y transmitirlo. Y por encima de todo, Domin es buena gente. Me satisface poderme contar entre sus amigos.»
Mariano Muniesa – Agosto 2009.
Director de la revista Crossroads.


El circo del rock tiene ornamentos imprescindibles. Pruebas de sonido, camisetas, aglomeraciones, cerveza caliente y, por supuesto, cien kilos de humanidad en movimiento con cámaras colgadas alrededor. Llega él y da la sensación de que toda la maquinaria estuviese esperándole para que el show comience. Porque no se puede entender este mundo, o al menos no en nuestro país, sin Domingo J. Casas.
Es la estrella del foso, quien ostenta el cetro de la autoridad entre los demás, porque solo sus lentes han sabido capturar los instantes más inolvidables de Mercury o de Bowie, de Springsteen, de Jagger o de Clapton e incluso de Dylan. Quién sino él puede tener el privilegio de escuchar un «What’s up, Dominic?», de labios del mismísimo Keith Richards desde lo alto del escenario.

Acaso alguien más acaba viendo salir el sol de la mano de Bruce y de Jack Daniels o ejerciendo de cicerone de Simple Minds por la cara más oculta de Madrid. Sólo hay uno, y ese es nuestro hombre, con más de doscientas mil imágenes en su archivo, no sólo de música (afortunadamente…) y sobrepasando de largo la centena de portadas de discos, ahora cds. La fotografía le transforma y si es de música mejor.
Tan grande, tan enorme como fue el Rock Ola y es el Madison, le Zenith, el Hammersmith o el Sant Jordi, lugares que en realidad son como su propia casa. Trabajar junto a él obliga a pasar de la provocación a la carcajada sin solución de continuidad, un subidón permanente de adrenalina, un antídoto contra el tedio recetado por el mejor compañero y el más fiel amigo. «Keep on rockin’, Dom!», como le dijo Slash en su última visita.
Ángel Gonzalo
Director de Programación de Onda Cero Radio
Madrid 10 de marzo de 2005.


«Grande, explosivo, profesional, observador, divertido, omnipresente, irreverente, insomne, abierto, incansable, fotógrafo y portador del espíritu del rock&roll. Domingo ha sido testigo excepcional de los últimos 26 años de la historia de la música popular. Porque si en la Edad Media los nobles protegían sus castillos construyendo fosos alrededor que llenaban con agua y cocodrilos, los músicos contemporáneos, aunque se acerquen al público en sus conciertos, siempre mantienen ese pequeño telón de acero de separación que es el foso de seguridad. Y es ahí, desde esa posición arriesgada y privilegiada, desde donde Domingo ha retratado a todos los grandes músicos de nuestro tiempo.

Para mí, como periodista, ha sido un honor el que este gran fotógrafo me abriese las puertas de su mundo, y así haberme introducido con él en ese territorio comanche que es el foso de los fotógrafos en los conciertos, al celosamente guardado mundo del backstage y los camerinos de los artistas, pasando por esas interminables noches en los hoteles donde se alojan músicos y periodistas en los grandes festivales. Un honor que ahora compartimos todos con esta difícil selección fotográfica que intentan resumir los 26 años de trabajo de este fotógrafo en un año en que se celebran también las bodas de plata del «surgimiento» de la movida madrileña o los, hace bien poco cumplidos, 25 años repartiendo buena música de la mítica sala El Sol de Madrid.
Y digo difícil selección, porque el material que ha reunido Domingo en estos años es inmenso.

Sólo recordar el primer día que fui a su estudio. Mientras Domingo salía a buscar un fondo para una foto (o unas cervezas, ahora no recuerdo), yo me acerqué a husmear entre su inabarcable archivo de fotografías. Con la misma curiosidad que un niño abriría las cajas si se quedase una noche solo en una juguetería, empecé a mirar entre aquellos cientos de cajas que contenían miles de diapositivas. Ahí estaban Eric Clapton, los Rolling Stones, AC/DC, Michael Stipe, los Ramones, Rosendo, Marilyn Manson o Raimundo Amador. Todo un concierto visual a través de la mirada y el objetivo de un gran profesional que ama el rock&roll y la fotografía.
¡Gracias y felicidades, Domingo!»
José Luis Corral
Jefe de Cultura. Revista Maxim.

Domingo J. Casas.

Domingo J. Casas, Domi para los amigos… ¿quién no le conoce a este y al otro lado de la barra?… en bares musicales y demás mentideros de Madrid, con sus andares resueltos yendo y viniendo del foso de los fotógrafos, cámara en bandolera. En primera línea de fuego rockero.
Ha hecho camino al andar, tiene ya callejones a su nombre por derecho, y en el inconsciente de cualquier melómano que se precie. Y también tiene su paso franco en cualquier after–show de la city. Y las palmaditas en la espalda con que le saluda hasta Keith Richards de los Stones o Jim Kerrr de Simple Minds, cuando recalan por esta ciudad. ¿Hablamos de una cara bonita del show–biz? Para nada, nos estamos refiriendo a un tipo que se ha batido el cobre desde que se inventó la luz eléctrica para enchufar guitarras en este país.

Domingo J. Casas iba para psicólogo, cuando a finales de los años setenta se planteó hacer algo útil en la vida. Sin embargo se entretuvo en los pasillos de la facultad, haciendo fotos de urgencia, tamaño carnet, a los que aspiraban a sentarse con él en los pupitres universitarios y no caían en que necesitaban una foto hasta el último día de matrícula. Esa fue su primera escuela de revelado urgente.

En este momento, nuestro hombre decidió reorientar su vocación hacia la fotografía y lo hizo prestando especial y paulatina atención a los chicos de la nueva ola madrileña, compañeros de armas en la ya legendaria movida madrileña que hoy evocamos. En esa época, no había noche cutre–lux en Rock–Ola, Morasol, Astoria,Imperio o Escuela de Caminos donde Domi no acudiera. Entonces pudimos empezar a ver las instantáneas de Domingo J. Casas en revistas como Night, La luna, Rock de Luxe, Sur Express, Ruta 66, e incluso en Vogue España, Francia e Italia, por citar sólo las más punteras o en el legendario semanal neoyorkino Village Voice.

Después Domi publicó hasta columnas de opinión noctámbula y noctívaga en el Ya, con el eslogan «Noches de Sol», anduvo por «El Gran Musical, la revista»… ha retratado casi 200 portadas de discos, (Malevaje, Rosendo, Moris, Coz, Panzer, La Dama se Esconde, etc.) destacando la portada de la edición japonesa del disco Noum de La Fura dels Baus, por no hablar de sus trabajos publicitarios, en el cine o las innumerables fotos suyas que han repartido a la prensa los departamentos promocionales de las Mayors, de las Indies y de las que descansan entre las páginas de las enciclopedias o aquellas que el público ha podido ver en el Renault Center o en docenas de bares.
A título de exclusivas, en su archivo se guardan los 12 minutos que Lou Reed aguantó el tipo en el campo del Moscardó en 1979 hasta las únicas imágenes que existen de Bono U-2 departiendo con Raimundo Amador y los Estopa en los últimos premios de la Música o el perfil chungo de Julio Iglesias junto a Plácido Domingo o jugando al fútbol con Bob Marley en Ibiza. Total, Domi tendrá unos 200.000 negativos en sus archivos, probablemente más que ningún otro reportero gráfico musical en este país.

Tres años lleva ya Domi montando la muestra de FotoRock en el Metro de Madrid al tiempo que desarrolla su propio sello discográfico, ExpoRockMusic, editando rock sin contemplaciones amen de, incursiones en el mundo de los videoclips. Ahora bien, nada como esta retrospectiva individual de su trabajo, para entender de donde le vienen los galones. Nadie como él ha vivido los ochenta para contarlo a través de su objetivo fotográfico. He aquí la memoria aún viva de nuestros años ochenta, hedonista y de moda como ninguna.
MAURILIO DE MIGUEL.Mayo 2002

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